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El aceite de oliva es un aceite vegetal de uso principalmente culinario. Se obtiene del fruto del olivo (Olea europaea), del cual casi la tercera parte de su pulpa es aceite. Por esta razón, desde la Antigüedad se ha extraído fácilmente con una simple presión ejercida por un molino. En España, las instalaciones donde se obtiene el aceite reciben el nombre de almazara.

AOVE no son más que las siglas de Aceite de Oliva Virgen Extra. Y esto no es más que la denominación que recibe el aceite de oliva que no ha pasado por un proceso de refinación y que ha sido obtenido mediante extracción en frío por procesos mecánicos.

Así pues, el mejor aceite de oliva posible se consigue cuando las aceitunas están todavía verdes. Lo que los romanos llamaban oleum ex albis ulivis, el preciado zumo procedente de aceitunas completamente verdes reservado exclusivamente para ceremonias sagradas y fines medicinales. Y claro está, dentro de éstos, el mejor de todos y de mayor calidad era el oleum primae pressurae, el aceite de primera prensada en frío, el que se obtenía de la forma en la que se conseguía la mayor cantidad posible de polifenoles, los antioxidantes naturales del aceite de oliva.

PROPIEDADES PARA LA PIEL  El aceite de oliva aplicado de forma tópica restaura la humedad natural de la piel y favorece su regeneración celular. Rico en vitamina E y en polifenoles, este aceite se utiliza en cosmética para luchar contra el envejecimiento celular y sus signos. Protege y nutre la piel, siendo el ingrediente tradicional de ungüentos y linimentos al ser un aceite ampliamente tolerado por las pieles más sensibles.


 

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